Cabra en la Literatura en los Siglos XVII-XIX

Cabra en la Literatura en los Siglos XVII-XIX

  • EL CELOSO EXTREMEÑO: (1613) De Miguel de Cervantes y Saavedra. Novela Ejemplar donde aparece de nuevo la Sima de Cabra. Una doncella le responde a su galán: “... –¡Este sí que es juramento para enternecer las piedras! ¡Mal haya yo si más quiero no jures, pues con sólo lo jurado podías entrar en la misma Sima de Cabra...”
  • EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA. (1615) De Miguel de Cervantes y Saavedra. En el Volumen II, Capítulo XIV, dice el “Caballero de la Selva”: “...Otra vez me mandó que me precipitase y sumiese en la Sima de Cabra. ¡Peligro inaudito y temeroso! Y que le trujese particular relación de lo que en aquella oscura profundidad se encierra...”  Más adelante, en el mismo capítulo el “Caballero de la Selva” concluye: “...Detuve el movimiento a la Giralda, pesé los toros de Guisando, despeñéme en la Sima de Cabra y saqué a la luz lo escondido de su abismo...”
  • CASOS NOTABLES DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA. (¿1618?) De autor o autores anónimos. Según Rodríguez de Arellano en 1922, estos textos proceden de la Biblioteca Colombina de Sevilla y su original se titula “Diálogo entre Colodro, Escusado y Osorio de casos específicos de Córdoba”. Su gestación pudieran haber comenzado durante la Edad Media y para finales del siglo XVI ya estaban todas las historias recopiladas. He aquí varios fragmentos: “… -Yo os quiero contar un caso- dice Escusado -que le sucedió a mi abuelo en la Villa de Arjona, que hoy día se acuerdan muchos, por haber sido el caso notable, y pasó de esta manera:Por varios sucesos que a mi abuelo le sucedieron, y de Córdoba y de la SIMA DE CABRA(como luego se dirá) fué a parar a la villa de Arjona por un caso desgra- /fol, 72/ ciado, habiendo muerto una noche a un pariente del Marqués de la Guardia en la Villa de Torre Milano, de donde mi abuelo era natural, y tenía por nombre Sebastián Ruiz de Escabias y Alcudia. Hízose una diligencia extraordinaria buscando al matador, porque se mató en presencia del Marqués, en una casa de perdices, y escapóse a uña de caballo…”

    En otro relato, manuscrito núm. 55 se narra la historia de Juan de Córdoba, leyéndose en él: “… Comenzando, pues, digo que el señor don Juan de Córdoba el deán, fué hijo tercero de aquel famoso Conde de Cabra que prendió al Rey Chico, y después se halló en la conquista de Granada con el rey don Fernando, preciándose todos los señores de España tener algún parentesco con el Conde de Cabra, tanto por su nobleza cuanto por sus hazañas, y la que más campea, a mi ver, es cuando prendió al Rey Chico en su tierra y lo encerró en la mazmorra del Castillo de Cabra, quitándole la famosa presea que había robado de hombres, mujeres, niños, con una infinidad de todos los ganados, sin ser posible para estos, los triunfantes moros, y tan superiores, que dicen los que escriben esta historia que pasaban de quince mil moros escogidos, a todos los cuales venció y les tomó la presea con solos cuatro mil hombres que llevaba en su compañía. Al fin este señor don Juan echó por la iglesia, /fol. 121 vto./ diósele el dianazgo de la ciudad de Cabra, por principio de lo mucho que todos esperaban había de alcanzar por sus merecimientos y nobleza. Demás de ser Deán, le dio su padre la villa de Rute…”

    Ocupando los códices núm. 44 y 45 se encuentran dos leyendas excepcionales de la Sima de Cabra. De una de ellas, por curiosa, se extrae esta secuencia: “El Señor de Ceas y padre de la desafortunada, entrando en cólera, decidió que no se entrara a la hija contra su voluntad en Palacio de su Majestad, pero se decidió que se desandara el camino y se retornase a Córdoba, perjurando de su hija como pérfida y prometiéndole por su honra y honor y linaje arrojarla a la MISMA SIMA DE CABRA, adonde él había oído decir que se echaban /fol. 102/ todas las malas mujeres...” 

  • EL DIABLO COJUELO. (1619) De Luis Vélez de Guevara (1579-1644) En esta novela de comienzos del siglo XVII, Vélez de Guevara lleva a sus protagonistas a realizar un vuelo por los aires de España, al llegar a la zona egabrense, dice el diablo al estudiante: “... luego, Cabra, celebrada por su Sima, tan antigua como la profundidad de sus sueños; pregona con la lengua de sus almenas que es del ínclito duque de Sessa y Soma y que la vive hoy su entendido y bizarro heredero...”
  • SEGUNDA PARTE DE LA SOLEDAD ENTRETENIDA: “Comedia del ángel cordobés y el gran abate de Cabra”. (1640) Del autor dramático de Jaén Juan de Barrionuevo y Moya. Escribe un libro singularísimo, y del que nos dio noticias Antonio Cruz Casado. Es la representación de la vida y martirio de San Rodrigo. Aparecen en ella los nombres de los hermanos de S. Rodrigo, Januario (cristiano) y Muza (muladí). He aquí un fragmento del parlamento de Muza con unos muslimes por las callejas cordobesas: “Que dejase a Cabra es cierto,que a no haberla él dejadohubiéralo yo halladoaún en la Sima encubierto.Muchos moros me afirmaronque a Córdoba se partióluego al punto que sanóy todos estos no erraron.Aquí lo vengo a buscar,que lo he de perseguirhasta hacerle moriro hacerle de renegar"
  • REFRANES, ADAGIOS Y PROVERBIOS DE LA LENGUA ESPAÑOLA. (1871) Recopilación efectuada por José María Sbarbi. Actualizado por Caudet en otro libro denominado “Los mejores refranes españoles” en 1975. He aquí la secuencia de algunos refranes alusivos a Cabra.
    • Núm. 556.- “Ajos de Cabra y berenjenas de Toledo.”
    • Núm. 1.037.- “Bachiller en Cabra y abogao en Graná”
    • Núm.- 1.058.- “Bachiller por Cabra, aunque la boca no abra”
    • Núm.- 4.833.- “Jamón pidió el Conde de Cabra: ¡gran palabra!”
    • Núm.- 7163.- “Una viña tiene el Conde de Cabra y él se la poda y él se la labra.”
  • PEPITA JIMÉNEZ. (1874) De Juan Valera y Alcalá-Galiano. Ambienta esta novela en su ciudad natal. Juan Valera es un insigne escritor egabrense del siglo XIX. De entre sus descripciones merece destacarse: “... Lo que ahora comprendo y estimo mejor es el campo de por aquí. Las huertas sobre todo, son deliciosas. ¡Qué sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las orillas de las acequias están cubiertas de hierbas olorosas y de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales e higueras y otros árboles, y forman los vallados, la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva...”

    En otro paraje, el novelista describe la huerta de Pepita: “... Es hermoso sitio, de lo más ameno y pintoresco que puede imaginarse. El riachuelo que riega casi todas estas huertas, sangrando por mil acequias, pasa al lado de la que visitamos; se forma allí una presa, y cuando se suelta el agua sobrante de riego, cae en un hondo barranco poblado en ambas márgenes de álamos negros, mimbrones, adelfas floridas y otros árboles frondosos. La cascada de agua limpia y transparente se derrama en el fondo formando espuma y luego sigue su curso tortuoso por un cauce que la naturaleza misma ha abierto esmaltando sus orillas de mil hierbas y flores...”

  • JUANITA LA LARGA. (1880) De Juan Valera y Alcalá-Galiano. En esta obra, al igual que en “Pepita Jiménez”, el autor recoge algunas estampas egabrenses. Es significativa, esta de la Virgen de la Soledad: “... Pero la procesión más solemne y conmovedora es la que se verifica el Sábado Santo desde las nueve de la mañana hasta el mediodía.. En ella sale únicamente una imagen de la Soledad, que es como el paladín de la villa... /... Aquella imagen es una obra maestra del arte cristiano en la época de su mayor florecimiento en España. Es cierto que el escultor no hizo más que la cabeza y las manos; el pensamiento puro y celestial y el medio por cuya virtud puede convertirse en acción el pensamiento. Pero en aquellas manos y en aquel rostro son de admirar la belleza. Aquel rostro parece divino, combinándose en él la expresión del dolor más profundo y la humilde conformidad con la voluntad del Altísimo. Los ojos de la Virgen son hermosos y dulces; el llanto los enmudece...”
Cabra en la Literatura

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