Cabra en la Literatura en la segunda mitad del siglo XX

Cabra en la Literatura en la segunda mitad del siglo XX

  • GARGANTA Y CORAZÓN DEL SUR. (1951) Corpus poético de Mario López, poeta del Grupo Cántico, nacido en Bujalance en 1918. En una poesía de este libro titulada “Tormenta” se lee: “...y al filo de las Sierras de Cabra el arco irissangra el plomizo otoño de las nubespara que huyan los ojos, deslumbrados,en el caballo antiguo de la tarde...”
  • PERFILES EGABRENSES. (1960) Miscelánea narrativa del poeta Juan Soca. Dedicada fundamentalmente a cabra, sus gentes y su historia. Entresacamos estos párrafos sobre la Sima de Cabra: “En ´KITAB AR-RAWD AL-MIRAR FI AKBAR AL-AKTAR´, escrito por Ibn Abdalmunim al-Himxari y traducido al francés por el profesor de la Sorbona E. Levy Provençal, bajo el título “La peninsule Iberique au Moyen Age” ; según Al Mimyari. Leiden 1938, nos informa que ... “ cerca de Cabra hay una Sima conocida por el nombre de al-Arub, a cuyo extremo no se puede llegar ni explorar su fondo. Es una de las puertas que dan acceso a los vientos, y por ello también es llamada el Pozo de los Vientos (bir-ar-rih). Cierto califa Omeya ordenó una vez al gobernador de Cabra que rellenara aquella caverna, reuniendo a tal efecto las gentes de la Comarca y vigilando en persona la operación. Cumpliendo la orden empleó la gente durante un cierto tiempo en aquel trabajo, utilizando especialmente paja y hierba para rellenar la caverna. Cuando hubo terminado el trabajo, y estando sentado junto a la boca de la Sima a fin de redactar el mensaje que había de enviar al soberano, dándole cuenta de que habían sido cumplimentadas sus órdenes, en ese momento, el suelo tembló, y todo lo que había servido para rellenar la Sima se sumió en la tierra, teniendo apenas el tiempo justo el Gobernador para escapar al peligro. Como había sucedido antes, no se llegó a eso, desde entonces, a alcanzar el fondo de la Sima, y tampoco se supo dónde había ido a parar todo lo que se había arrojado dentro para llenarla. Sin embargo poco después de ello se vio que parte de la paja utilizada, salía por alguna fuente de la montaña. En esa misma fueron precipitados vivos, cierto número de eslavos (Sakaliva) que fueron hechos prisioneros a consecuencia de una derrota...”
  • PRIMER VIAJE ANDALUZ. (1965) Novela de Camilo José Cela. Premio Nobel de Literatura. En esta obra aparece el topónimo de Cabra reiteradamente. Unas secuencias: “... Con el sol de cara y aún sin enseñar, las lomas de Araceli y de la Sierra de Cabra se visten de un pálido y suave color violeta, acariciador y dulcemente noble como el terciopelo...”

    Más adelante, el Nobel de Literatura, prosigue: “... Cabra es un pueblo que florece, violentamente blanco, en el vallecico que forman los cerros de la Villa Vieja y de San Juan –que fueron collaciones en el siglo XVI-, con el castillo en uno y, en el otro, la ermita. El vagabundo, que no tenía por qué haber entrado por la ventana, se cuela en Cabra por la puerta; un arco enjalbegado bajo el que canta su rumor la fuente. Cabra tiene muy buenas y numerosas aguas; la ciudad bebe de la que cae de la fuente del Río, que no se seca nunca y que tiene caudal para regar la huerta, para llegar a cada casa, para formar el río y para dar y tomar. En la huerta de Cabra nace el árbol frutal y la dulce batata, el haba tierna y la lechuga fresca, la rica alverja y el nutricio alverjón y el sabroso y socorrido garbanzo. Donde la huerta acaba, comienza el olivar. Por estos andurriales, el Cid Campeador derrotó a los moros granadinos e mesole una pieça de la barva al conde don García Ordóñez, que hacía la guerra con ellos. En el término de Monturque hay una cortijada de cien almas que se llama Cid-Toledo. En el río Cabra se pescan bogas de las dos especies: las que dicen de río –como si las otras fueran del monte- y las genileñas, que son más finas y plateadas. Por el monte corren las liebres y los conejos y vuelan las perdices, las codornices, las tórtolas y el zorzal, que es primo del tordillo.Cabra es ciudad en la que sus mujeres, bellas como pocas, tienen una rara obsesión que llegó a preocupar al vagabundo: la de la limpieza. Las mujeres de Cabra, no contentas con andar con el cubo de cal durante toda su vida de un lado para otro, sacan brillo a los guijarros de la calle frotándolos con aceite. El blancor y el aseo son, quizás, los dos más nobles monumentos de Cabra, el caserío más pulcro que el vagabundo haya pisado -¡y con qué miedo!- jamás.En Cabra nació don Juan Valera –colega, aunque más ilustre, del vagabundo-, probablemente el mejor prosista de todo el siglo XIX español, al lado de Larra, tan discutido-. Cabra –la ciudad- y la vecina Doña Mencía –Villabermeja llenan muy deleitosas páginas de la dilatada obra de don Juan Valera.El vagabundo, después de almorzar en el parador de Ordóñez, salió por donde entrara para meterse, poco más allá del río y hacia el norte, por el camino de Montilla..”

  • MI LUCHA CON LA PAVONA. (1973) Novela de Trinidad de la Yglesia y Varo. (1894-1975), (Obra finalista del premio Ateneo de Sevilla, año 1972) He aquí la descripción realizada por el autor del paisaje que envuelve a Cabra: “Amanecía fresquito. En el silencio del alba, tan sólo roto por el cascabeleo de la acémila, las hiladas de olivos, interminables, se perdían en el horizonte brumoso, por el que la luz, indecisa, imprimía a los perfiles de las lomas una vagorosidad fantasmal. A veces, distante, escuchábamos el canto de la alondra. Una casucha medio derruida, la noria con el borriquillo de nacimiento.../... de día, desde aquella especie de atalaya, a la luz diáfana del cielo andaluz se veía un majestuoso manto de follaje de color verde oscuro severo, de las hojas del olivo, que, agitadas por el viento, ofrecían a los ojos el incoparable gris plata de su envés, en un oleaje cromático extraordinario...”
  • AMANDO SENTIDAMENTE. (1974) Corpus poético de Manuel Chacón-C. (n. 1943). Poeta egabrense de la Avanzadilla Literaria (Grupo Ala). Su lirismo le hizo cantar a Cabra en estos versos “¿Dónde están las acequiasy el frescor de las huertasde mi tierra de olivos? A ella quiero volver,buscando, igual que otro,en aguas de una fuentela eterna juventud.No creas que estoy llorando “
  • LA ESTACIÓN DE AMOR. (Las fiestas populares de mayo a san Juan). (1979) Novela-ensayo del antropólogo, folklorista y pensador Julio Caro Baroja. (1919-1998). En sus páginas aparece: “...a veces las fuentes están dedicadas a san Juan sin que haya ermita o santuario al lado. En Cabra (Córdoba) –por ejemplohay una cueva llamada de san Juan, de la que mana un agua medicinal que ha dado nombre a una dehesa, la de los Baños de san Juan, a la que concurren las personas con diversas afecciones, especialmente cutáneas; ahora, llaman, por general, a estos baños, Baños de Cabra...”
  • A GOLPES DE CORAZÓN. (1979) Libro de poemas del egabrense José Juan Delgado. (1918-1990) (Grupo Manantial) y uno de los pregoneros más líricos del pueblo. He aquí una muestra: “Cabra, manantial del que broté.La de las diáfanas transparencias de sus aguas.Venero y caudal donde se acrecientan y profundizanlas ya viejas raíces de mi nacencia." La que me enardece y consume en mis ansias y esperas.La que me llenó de nostalgias enfebrecidas mis ausencias.La que me calmó angustias y desesperos con sólo pronunciar su nombre.La Aegabra griega. La Egabro romana, la Wisita árabe.La maravillosamente hermosa que surge luminosa bajo las estrellas.La que compite en blancuras y fragancias con la del blanco jazmín.La de las nacaradas calles en juegos irisados de luna y sombras.La del cielo azul, oleajes de besanas y esmeraldas huertas.La de las mujeres bonitas, guapas y bellas.La que hace vibrar de sentimientos, pulsos y latidos a mis venas.La de las generaciones masivas de poetas.La de los hombres insignes de armas y de letras.La de los hombres que labran fortunas ajenas, en lejanas tierras,porque no tiene trabajo que aquí los detengan.La que baja, rodeando de piropos, mimos y caricias,desde la ermita a la Virgen que viene como hermosa perla.La que revienta de gozo cuando el cuatro de septiembre llega.La que explota en ese día ¡PORQUE SE ACABÓ LA ESPERA!”
  • IDUS DE MUNDA. (1984) Novela de Rafael Raya Rasero, escritor montillano, editada en Sevilla en 1984. Obra de testimonio histórico. Bellamente engalanada de metáforas e imágenes, Raya Rasero asevera nada más y nada menos que Cabra es la “Ciudad de los Dioses”: “...fue en tiempos remotísimos el mítico País de las Ninfas, y la Sierra de Cabra era llamada el País de los arimos que nombra Hesíodo en su Teogonía. Por eso Cabra debería de llamarse “Ciudad de los dioses”, porque sus orígenes están en una incumplida promesa que los Olímpicos hicieron a un rico griego llamado Arimos, y de ahí el origen griego de la antigua Egabro, porque después Júpiter permitió a la descendencia del Fauno Arimos la fundación de tan hermosa ciudad...”
  • VERSOS DE CABRA Y ANDALUCÍA. (1988) Libro de poesía lírica del egabrense Pedro Nájera Hidalgo. De entre sus particularísimos versos destacamos, en su canto a Cabra, “Poesía en la calle”: “Poesía en la calle,eterna compañera,escaleradeentes sencillas.Por la calle,por el puebloencuentro amigos,personas,corazón eterno...”

    Y como enamorado de la Virgen de la Sierra, destaca el “Romance de la subida”: “Aires de nardo subíandesde el pueblo hasta la Sierra,en el octubre primerocuando Cabra se despierta.Y es que la Virgen partiócomo estrellada cometa,dejándonos la verdadde sus eternas esencias...”

  • RUMOR DE CINTA QUE ONDEA. (1992) Libro de poemas de Antonio Roldán García editado en 1992 por el Grupo Manantial y el Ayuntamiento de Cabra. Cinco “Palomas” componen este corpus, a modo de antología. Del primer libro “Paloma verdiblanca”, se ofrecen estas líneas: “... Dije una vez que habitamos en el miocardio de las tierras del Sur y ahora lo pregonan hasta las almendras que tuvieron tiempo para nacer.A veces se plasman en nuestra vida momentos interminables de delirio y es entonces cuando uno tiene que socavar su gozo y hacerse cómplice con las escapadas de su alma.Mi tierra y yo estamos hechos del mismo humo; que no se extrañe nadie.Si el verso se pone sobre la mesa, como el pan, lo trocearemos a pedacitos y lo comeremos en solidaridad a toda la sangre de historia.Pero este bocado saciaría tu hambre cuando la metáfora salte por las flores y regrese a mi lado a modo de abeja cargada...”
  • AMOR DE RÍO CÁLIDO. (1996) Corpus poético publicado en Cabra en el verano de 1996, entre el poeta catalán Francesc Rillo y el egabrense Pedro Nájera. El poema “El Almirez...” pertenece a Francesc Rillo: El almirez mira con ojo vacíotus pies descalzan la Sendadulces como la mañanade un agosto presentidode tu sueño desperezay el limón verde te esperaen la puerta caracolesde fino mármol de Cabrapara escribir los amores.Bajo palio y estandartede madera torneadatierno tallo cimbreantede frescura engalanada.Atenea de aceitunaque acunas mis ilusionesdame el rocío de tus versoscorazón de mis pasiones.”
  • SALVAR EL LEGADO. (La Tradición Oral I) (1998) Libro de Antonio Roldán García. Primer volumen de una Obra extensa, editada por la Coordinadora Provincial de Cultura Andaluza de Córdoba y el Seminario Permanente de Tradición Oral del C. P. Juan Valera: “De una u otra forma, todo queda en casa: la ciudad de Cabra. La milenaria Igabrum, tierra riquísima en sustrato literario oral desde siempre. Por ella, pasaron tartessos, griegos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes… y cada cultura dejó su impronta tradicional. Permanecen unos bailes, cuyas letras tienen estructuras ya de mojasawas ya de zéjeles, llamados “Mudanzas” o “Villancicos” –como el verso tercero de la mujasawaentre otras muchas variantes orales procedentes de la Edad Media … La aportación, pues, de esta ciudad, al florilegio de la Tradición Oral, tanto española como europea e hispanoamericana, ha sido importantísima y fecunda...”
  • PASTORADAS, ZAMBOMBAS Y MOCHILEROS. (La Tradición Oral II) (2000) Segunda entrega de la Obra “La Tradición Oral” de Antonio Roldán García. Editado por la Diputación de Córdoba con la colaboración del Seminario Permanente de T. Oral Juan Valera. Recoge los textos de los Villancicos pastoriles tanto de la Subbética como de la ruta de la trashumancia. “Muqaddam ibn Muafá al-Qabrí, el poeta árabe ciego de Cabra, entre los siglos IX y X, inventó una estrofa en árabe culto llamada Mojasawa. Condición indispensable que la Mojasawa fuera rematada por una cancioncilla, recogida del cante que rondaba por el pueblo –Jarcha-, y transcribirla en su lengua original (el castellano en formación o el árabe coloquial).La revolución del Qabrí, con las Mujasawas y las Jarchas, afectó a la producción lírica popular posterior. Los Zéjeles proceden de la Mojasawa y a estas mismas canciones, rimadas con estribillos y vueltas, los mozárabes las denominaron Villancicos, especialmente en la zona castellano-leonesa.Sin pretender hacer patria chica, hay, pues que reivindicar los corsés del actual Villancico para la lírica egabrense.El Qabrí, según los tratadistas árabes, inventa la Mojasawa; de ésta deriva el Zéjel, que más o menos es lo mismo; y de éste, el Villancico, que también es lo mismo pero con el nombre cambiado...”
Cabra en la Literatura

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